domingo, 17 de julio de 2011

Un pacto de silencio

Por sellar con pegamento mis palabras,
por coser aguja a aguja mis heridas,
por guardar en un caja los lamentos,
por querer tragarme las lágrimas,
minusválida, quebrada en trozos,
estoy esparcida en la profundidad.
Creía remar mi destino, y las olas dieron vuelta mi nave,
pretendía soltar las cadenas, y logré atarme aún más.
Sola, solos, estamos perdiendo de vista la luz,
ignorando, aparentando, locas nuestras mentes quedarán.
Una carta, un escrito, pegado en la base de un cartel,
son palabras, son ríos, son noches de búsquedas,
son atajos, son desvíos, pero no son ganas de no vernos nunca.
Juramos que el silencio sería el puente, y ¡Dios que silencio!
Silencio de dos, silencio de amor, cubiertos de vidrios empañados.
No hubo manera de detener, lo que por inercia había comenzado...
Ya hoy por hoy, nada sé, con ella debe estar, sonriendo,
sonrisa que brilla, que contagia, que enamora, que quema,
sonrisa que no siente, superficial, vacía, llena de dolor.
A su manera es la mejor opción, no pueden darse cuenta,
no pueden saber, no deben saber, no quieren saber, no sabrán,
que unos 7 años menos, pesarían en el corazón.
Quiero verlo feliz, quiero su sonrisa iluminando,
entre vacas, entre equinos, entre mil y más noches,
tranquilo, y con fuerza, como siempre lo ha sido.


No olvido, ni olvidaré.

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