Sé muchas cosas hoy,
más de las que tú crees, viajero.
Sé muchas cosas y a la vez,
soy la persona más ignorante,
no sé decir que no, no sé abrir los ojos,
pero puedo mirar en la oscuridad y sentir antes que pase.
No puedo pilotear aviones, pero sí provocar temblores,
temblores inconscientes, que dejan mensajes,
mensajes que en el éxodo son oscuros,
pero ya en el génesis cobran luz.
Arriesgué, y sigo arriesgando, no puedo decaer tan fácil...
no me lo permitiré señor, ¡no!
Debo hacer bien las cosas, y de cada caída, esperar,
esperar la siguiente, dispuesta, y la siguiente,
porque no hay mejor forma de aprender, que saboreando el suelo.
Suelo bendito, lleno de otros y otras como yo, suelo que espera,
suelo que me espera, suelo que me raspa las entrañas, que quema,
pero me vuelvo adicta a su presencia.
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