Que forma de sentir, inseguridad maldita,
ya ahora es algo personal, vedo y repudio,
repudio tu estrategia, mas aún que la miseria,
sonora e incolora, llega al segundo que mis ojos algo ven,
mis oídos algo escuchan, frases cortas,
sin culpa aparente, no deja,
no deja a mi ser vivir plácidamente.
A mi propio criterio, les digo...
En realidad no les digo nada,
mis palabras se las ha comido la lluvia,
lluvia de malos trances, desagradable realidad,
realidad imaginada, y espero que no se vuelva carne,
como el verbo, como la sed de ti.
Dios santo, que penas sufridas, que dolor esparcido,
por las calles, por rincones, por el mar,
por las voces, y más intenso, y luego más tenue.
Y cae, y falla, y miente, y sonríe,
y vuelve a parecerme insuperable, voz de uno,
voz amena, y mis oídos derretidos,
y vuelve a herirme, vuelve a descolocarme,
me hace vulnerable, se opacan mis certezas,
como se apaga la vida, como me apagan ellas.
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