A tu sombra, como caricia,
a la distancia de un brazo, estás,
se siente tu presencia, consejera,
capaz de tocarme en cualquier momento.
¿Cómo puede uno darse tanta importancia,
sabiendo que la muerte nos está acechando?
Nos persigues, ¡ahí estás, a un brazo de distancia!
de nada vale mi historia o tu historia personal,
basta con un toque para espirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario