domingo, 16 de octubre de 2011

Detén el tiempo, detén mi cuerpo.

De repente, cuando más deseaba que el tiempo pasara,
se ha aclarado mi voz, mi retina lo ve.
De repente, cuando mas rápido quería los días,
me aferraba a ellos, bloqueando su paso, imposible.
Tu me has calmado, a palabras, míseras palabras, hombre,
de un instante fugaz, a un momento congelado,
me has advertido, no durará mucho.

Y aquí estoy ahora, derrumbada,
hundida en la felicidad de tenerte,
y ahogada en la fugacidad del tiempo,
tiempo que llegará, y acabará con la felicidad,
de hoy, de ayer, quizás de mañana.

Pareciera que fuera irreal,
la manera en que te haces protagonista,
de mi vida, querido, querido tu.
Tu que juegas con el tiempo, y conmigo,
a tu manera, duda fiel.

Perfecto, el día, perfecta la hora,
perfecto el segundo, el golpe,
cuando mi latir casi se detiene,
creando una seudo tragedia, se iban los días,
y casi al colapso, lo propones, lo vomitas,
lo que anhelaba con ansias, amor.

Y así espero hoy, espero que no pasen los días,
espero tenerte a mi lado, el mayor tiempo,
disfrutarte, quererte, tocarte,
que los segundos de mí se apiaden, y,
que eterno se haga el momento,
en el que contigo estoy.

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