miércoles, 9 de noviembre de 2011

No puedo, no quiero, no debo

Me ahogo con mi propio aire, me ahoga cada respiro, mi sangre, mis lágrimas.
¿Dónde están los límites? ¿Dónde está la fuerza de la fe?
La esperanza ni siquiera rima con mis pensamientos, ni intenciones,
se ha vuelto a oscurecer, lo que está inundado de negro hace años,
oscuridad permanente, constante, se ha disfrazado de belleza.

No me engañan los gritos, ni la violencia,
la autoridad pierde respeto, si no respeta,
dejemos de engañarnos, el tiempo ha pasado,
no hay tardes tranquilas, caseras, completas,
no me hagan llevar tres mochilas más,
con la mía basta.

Ya he hecho mi propio camino, estoy cansada del peso extra,
hagámonos cargo de lo que a cada uno competa.
No escucharé, la inconsecuencia se apoderó de ustedes,
lo que se regala no se quita, devuelvan la sonrisa a mi vida.

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